viernes, 31 de marzo de 2017

Aparición de un colibrí

 Instalación de 7 móviles

 Para la serie "Las babas del diablo"

 Detalles


 Los móviles están realizados con técnica de ensamblado de 
diversos materiales:madera, mimbre, papel, metal, corcho, hilo.

Los volúmenes están trabajados con talla de poliestireno expandido,
cartapesta de papeles reciclados y teñidos, lijados y laqueados.


“Los recuerdos tienen bordes borrosos, como fuera de foco. Un collage de figuritas con brillantina, de hadas y monstruos se funde suavemente con la brisa de verano, las babas del diablo en la noche de febrero y el olor a venenitos pisoteados en la vereda.”[1]
“Aparición de un colibrí” apela a la fantasía y los recuerdos de infancia en  las experiencias exploratorias de la naturaleza. En pequeños reductos urbanos como patios, jardines y plazas, el cemento y el ladrillo conviven con algunas especies vegetales y animales.  Esos seres se animan a dejarse ver, a ciertas horas se apropian del espacio cercano cotidiano, sorprendiéndonos. Su presencia despierta curiosidad y hasta temor, algunos bichos son intimidantes, otros resultan asombrosos.
La instalación se basa en la evocación de bocas y ojos, garras, crestas, lenguas, colas y alas en una construcción fantástica, leve y frágil, mediante el delicado equilibrio de los móviles.

 “Aparición de un colibrí” es una instalación que forma parte de la serie “Las babas del diablo”, proyecto que comencé a desarrollar en 2006 a partir de la investigación en diversos modos de construcción y ensamblado del papel y elementos naturales. El proyecto abarca producciones bi y tridimensionales materializadas mediante diferentes procedimientos. En la actualidad la serie está compuesta por pinturas, estampas, libros de artista, esculturas y collages realizados entre 2006 y 2017.
La obra que presento se compone de 7 móviles de distintas dimensiones. Cada uno de los módulos es independiente, lo que permite diversos montajes  y agrupaciones según el espacio disponible. La medida máxima de la instalación depende del movimiento y rotación de las piezas sobre su eje, no excediendo los 200 cm x 200 cm de planta. Dado que predomina el vacío sobre los volúmenes, resultan muy livianos.
Las piezas están confeccionadas con ramas, mimbre, hilos y pequeños fragmentos de otros materiales (corcho, metal, alfileres, caña). Las formas macizas están talladas en madera o telgopor de alta densidad, cubiertos con una cartapesta de papel reciclado, teñido y laqueado. Este procedimiento constructivo les otorga gran resistencia y durabilidad, así como también protege la estabilidad de los colores. Los volúmenes de madera están pulidos y encerados.


[1] Catálogo de la muestra COLGADITOS – Casa del artista plástico (2006)
 

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